Lectura · Sistema nervioso y autismo

Variabilidad
de acceso

Ayer podía hacerlo. Hoy no. Esa observación no siempre describe un cambio en lo que alguien puede hacer. Puede describir un cambio en las condiciones bajo las cuales el sistema está operando.

El acceso no es una propiedad fija. No pertenece de manera permanente a una persona del mismo modo en que podría decirse que pertenece una característica anatómica o un rasgo estable. El acceso refleja la interacción entre la organización del sistema nervioso y las condiciones que lo rodean a través del tiempo — y por tanto puede variar sin que la capacidad haya cambiado.

Eso suena simple. Pero sus implicaciones son amplias.

Cuando un niño habla con fluidez por la mañana y no puede acceder al lenguaje por la tarde, lo que ocurrió no es necesariamente que perdió una habilidad. Es posible que las condiciones cambiaron, que la carga acumulada aumentó, que la recuperación fue incompleta, que el margen disponible se estrechó. El sistema que habla por la mañana y el sistema que no puede hablar por la tarde son el mismo sistema — operando bajo condiciones diferentes.

Lo mismo puede ocurrir con la participación en clase, con la tolerancia sensorial, con la capacidad de transitar entre actividades, con la disponibilidad para la interacción. Lo que varía no es siempre lo que la persona puede hacer. Puede variar lo que está disponible desde la organización presente del sistema.

La pregunta que habitualmente se hace cuando alguien no puede hacer algo que antes podía es: ¿por qué no puede? O, más frecuentemente: ¿qué le pasa hoy?

Esa pregunta no está mal. Pero orienta la atención hacia el interior de la persona — hacia alguna diferencia en su voluntad, su motivación, su estado emocional, su conducta. Y desde ahí, la respuesta suele terminar siendo una explicación de la persona, no una lectura del sistema en sus condiciones.

Hay otra pregunta posible: ¿qué cambió para que esto ya no esté igualmente disponible?

Esta pregunta orienta la atención hacia afuera de la persona — hacia las condiciones, hacia lo que ocurrió antes, hacia lo que el sistema ha estado gestionando. No como explicación alternativa que descarte la primera, sino como un lugar diferente desde donde comenzar a observar.

Cuando el acceso varía, tres cosas pueden haber cambiado: las condiciones presentes, la organización del sistema dentro de esas condiciones, o la historia reciente del sistema — lo que ocurrió antes de este momento.

Las condiciones incluyen todo lo que el sistema está encontrando ahora: la demanda sensorial, la predictibilidad del entorno, la demanda comunicativa y social, el nivel de esfuerzo adaptativo que ya ha sido necesario solo para estar presente. No solo lo que parece difícil. También lo que el sistema procesa de manera continua sin que resulte visible para quien observa desde afuera.

La organización describe cómo el sistema está respondiendo a esas condiciones en este momento. Cuánta carga ya existía antes de que comenzara esta situación. Con cuánto margen disponible llegó el sistema aquí. Qué tan completamente ocurrió la recuperación anterior.

Y la historia reciente — lo que ocurrió antes — importa porque los sistemas nerviosos no empiezan cada situación desde cero. El marco propone que cuando la recuperación es incompleta, algo puede permanecer y participar en la organización del ciclo siguiente: un acarreo que puede influir en el margen disponible antes de que llegue ninguna demanda nueva. Esto es un constructo del marco para seguir la continuidad temporal del sistema, no una afirmación sobre un mecanismo fisiológico directamente verificable.

Lo que no se resolvió en el ciclo anterior puede estar presente en este.

Esta es una de las observaciones más importantes para comprender la variabilidad de acceso en la experiencia autista. La diferencia funcional entre la mañana y la tarde, entre el lunes y el viernes, entre un día de alta demanda y el día siguiente, no siempre refleja una variación en lo que la persona puede hacer. Puede reflejar la acumulación de lo que el sistema ha tenido que gestionar, sin haber tenido el tiempo o las condiciones necesarias para resolverlo.

El sistema no necesariamente llega al viernes desde las mismas condiciones internas desde las que comenzó el lunes — si los días anteriores implicaron niveles sostenidos de demanda concurrente y recuperación incompleta.

Hay algo importante en lo que el observador no ve.

La demanda que ya existía antes del momento observable no es visible desde afuera. El posible acarreo de lo ocurrido en ciclos anteriores tampoco. Lo que vemos es el momento en que el acceso se estrecha o desaparece — pero ese momento no es el comienzo del proceso. Es el punto en que la acumulación llega a hacerse visible a través de la conducta o la ausencia de respuesta.

Una persona puede haber gestionado horas de demanda concurrente elevada con una participación que desde afuera parece fluida. Puede haber sostenido interacción, comunicación, adaptación — sin que ninguno de esos esfuerzos haya dejado de tener costo. Y en algún momento ese costo acumulado se vuelve visible, a veces de manera abrupta, a veces justo cuando el observador no esperaba que ocurriera algo difícil porque todo parecía estar bien.

Que todo pareciera estar bien no nos dice cuánto estaba costando sostenerlo.

Hay algo que la variabilidad observada no permite concluir por sí sola.

Que el acceso haya disminuido no confirma cuál de los factores lo explica. No nos dice si fue la demanda concurrente, la recuperación incompleta, las condiciones del entorno o alguna combinación de ellos. Tampoco nos dice en qué proporción. La variabilidad es observable; su origen, en la mayoría de los casos, no lo es directamente.

Esto no invalida la pregunta. Significa que la pregunta — ¿qué cambió para que esto ya no esté igualmente disponible? — abre una observación, no cierra una explicación. Orienta hacia dónde mirar, no hacia qué concluir.

Comprender la variabilidad de acceso no resuelve qué hacer en cada situación. No produce una lista de intervenciones. Pero cambia desde dónde se observa.

Cuando la pregunta pasa de ¿por qué no puede? a ¿qué cambió para que esto ya no esté igualmente disponible?, el lugar donde se busca la respuesta también cambia. Ya no está solo en la persona. Está en las condiciones, en la historia reciente del sistema, en lo que ocurrió antes.

Y eso abre preguntas diferentes: ¿qué estaba gestionando el sistema antes de este momento? ¿Qué condiciones pueden modificarse? ¿Qué necesita este sistema para que el acceso vuelva a estar disponible?

Son preguntas que orientan la observación hacia procesos — no solo hacia resultados.

Ayer podía hacerlo. Hoy no. Esa observación, leída desde aquí, ya no cierra en una explicación sobre la persona. Abre una pregunta sobre el sistema en sus condiciones.

Esta lectura es parte del camino Sistema nervioso y autismo dentro de NDC.