Acerca de
Quizás También Hayas Notado Esto
La misma demanda puede ser manejable un día e abrumadora al siguiente.
La misma persona puede parecer capaz en un momento e inaccesible en otro.
La misma estrategia de apoyo puede ayudar un día y parecer inefectiva al siguiente.
Estas observaciones son familiares para muchos individuos autistas, padres, educadores, terapeutas y clínicos.
También lo eran para mí.
Durante años, observé a niños navegar exitosamente tareas, conversaciones y experiencias bajo un conjunto de condiciones, solo para luego luchar con esas mismas demandas bajo lo que parecían ser circunstancias idénticas.
El comportamiento solo no podía explicar lo que estaba viendo.
La pregunta que se quedó conmigo fue simple:
¿Qué estaba cambiando?
La Pregunta
Hace más de una década, mientras trabajaba como patóloga del lenguaje con niños autistas y neurodiversos, comencé a notar una contradicción recurrente.
El mismo niño podía tener éxito un día y luchar al siguiente.
La misma demanda podía ser manejable en un momento e imposible en otro.
La misma habilidad podía parecer disponible bajo un conjunto de condiciones e inaccesible bajo otro.
Estas no eran observaciones aisladas.
Aparecían repetidamente en comunicación, aprendizaje, regulación, participación y vida cotidiana.
Las explicaciones que tenía disponibles en ese momento a menudo se sentían incompletas.
El comportamiento describía lo que era visible.
No explicaba por qué estaba cambiando.
Con el tiempo, mi atención se alejó del comportamiento mismo y se enfocó en las condiciones que hacían que el comportamiento fuera posible.
Dejé de estar interesada en preguntar:
"¿Qué está haciendo esta persona?"
Y comencé a estar más interesada en preguntar:
"¿Bajo qué condiciones está operando este sistema nervioso?"
La Búsqueda
Esa pregunta me llevó a años de observación, práctica clínica, estudio, reflexión y experiencia vivida.
Mientras continuaba trabajando con niños autistas y neurodiversos, comencé a notar patrones que parecían repetirse en situaciones muy diferentes.
La comunicación cambió.
La participación cambió.
El aprendizaje cambió.
El acceso cambió.
Sin embargo, bajo esas diferencias visibles, procesos fisiológicos similares parecían estar ocurriendo.
Gradualmente, emergió una forma diferente de ver.
En lugar de tratar el comportamiento como el comienzo de la explicación, comencé a tratarlo como la expresión superficial de procesos organizacionales más profundos que ocurren dentro del sistema nervioso.
La pregunta ya no era:
"¿Qué comportamiento estoy viendo?"
La pregunta se convirtió en:
"¿Qué condiciones hicieron posible este comportamiento?"
El Marco
Leyendo el Sistema Nervioso emergió de esa búsqueda.
No es un modelo diagnóstico.
No es un programa conductual.
No es una colección de estrategias de intervención.
Es una práctica de observación.
Una forma de entender cómo las condiciones fisiológicas dan forma al acceso, participación, comunicación, aprendizaje, regulación y experiencia.
El marco nos invita a mirar más allá del momento visible y considerar los procesos que se desarrollan a través del tiempo.
En lugar de comenzar con el comportamiento, comienza con las condiciones.
En lugar de preguntar qué está mal, pregunta qué el sistema puede estar llevando.
En lugar de enfocarse exclusivamente en los resultados, explora qué hace que esos resultados sean posibles.
¿Por Qué el Autismo?
Este marco emergió del estudio de la experiencia autista.
El autismo no fue simplemente una aplicación del marco.
Fue donde el marco se hizo visible por primera vez.
Una y otra vez, los individuos autistas revelaron patrones que el comportamiento solo no podía explicar adecuadamente.
Las diferencias en acceso, participación, comunicación, recuperación, procesamiento sensorial y regulación apuntaban a procesos que ocurrían bajo la superficie del comportamiento observable.
Con el tiempo, estas observaciones se convirtieron en la fundación del marco.
Aunque fue desarrollado a través del estudio de la experiencia autista, las preguntas exploradas aquí se extienden más allá del autismo.
Cada sistema nervioso humano opera dentro de condiciones.
Cada persona experimenta fluctuaciones en acceso, capacidad, participación y recuperación.
El marco está enraizado en el autismo, pero sus observaciones hablan a preguntas más amplias sobre cómo la fisiología da forma a la experiencia humana.
Neurodiversidad Consciente
Neurodiversidad Consciente existe para enseñar a las personas cómo leer el sistema nervioso.
A través de lecturas canónicas, libros, recursos educativos y futuras oportunidades de capacitación, el objetivo no es cambiar a las personas.
El objetivo es entender mejor las condiciones bajo las cuales el acceso se vuelve posible.
Este trabajo está destinado a profesionales, educadores, familias, individuos autistas, adultos neurodiversos y cualquiera interesado en entender la relación entre fisiología, participación y experiencia.
La esperanza es simple:
Pasar del juicio a la observación.
De la suposición a la comprensión.
Del comportamiento solo a las condiciones que hacen que el comportamiento sea posible.
Acerca de María E. Reyes
Soy patóloga del lenguaje bilingüe, autora, educadora y fundadora de Neurodiversidad Consciente.
También soy una inmigrante, sobreviviente de adversidad crónica en la infancia, y alguien que pasó muchos años viviendo desconectada de mi propio cuerpo.
Durante gran parte de mi vida, experimenté activación crónica sin entender lo que estaba experimentando.
No pensé en ello como ansiedad.
Creí que simplemente había algo mal conmigo.
Con el tiempo, comencé a aprender que muchas de las luchas que llevaba no eran fracasos personales. Eran adaptaciones. Eran expresiones de un sistema nervioso haciendo su mejor esfuerzo para protegerse.
Esa realización cambió cómo me entendía a mí misma.
También cambió cómo entendí a los niños y familias con los que trabajaba.
Mientras pasaba tiempo con niños autistas y neurodiversos, noté algo que no podía ignorar.
Muchos de ellos parecían comunicarse a través de patrones que se sentían profundamente familiares.
Los padres frecuentemente comentaban sobre cuán rápidamente se desarrollaba la confianza.
Los niños a menudo parecían regulados, seguros y conectados en nuestras interacciones.
Esas experiencias reforzaron una creencia que continúa guiando mi trabajo hoy:
La seguridad no es algo que le decimos a las personas.
La seguridad es algo que un sistema nervioso experimenta.
Y cuando las condiciones apoyan la seguridad, posibilidades completamente diferentes se vuelven disponibles.
Una Invitación
Si estas observaciones te resultan familiares, te invito a comenzar donde se sienta más útil.
Lee las Lecturas Canónicas.
Explora Leyendo el Sistema Nervioso.
Practica con el Libro de Trabajo Clínico.
O simplemente pasa un poco más de tiempo observando.
Todo en este ecosistema comienza con la misma invitación:
Aprende a leer el sistema nervioso.